PÓLIPOS ENDOMETRIALES

Fecha: 08 Diciembre 2011 / Dentro de: Cáncer Ginecológico / Compartir en: Share with Facebook Share with Twitter

Introducción
Los pólipos endometriales son una enfermedad frecuente en las mujeres. A menudo se presentan en forma de hemorragia uterina anormal; sin embargo, otras veces permanecen asintomáticos y se descubren de manera casual durante estudios ecográficos por otros motivos. La prevalencia de pólipos endometriales en mujeres sintomáticas es del 13-50%, con una aumento hasta el 20- 55% si consideramos a las mujeres en las que se practican estudios de imagen.

Aunque en general son lesiones benignas, se han identificado lesiones malignas confinadas a los pólipos (pólipos malignos) con una prevalencia del 0-4,8%, según los estudios.

El objetivo de este estudio es evaluar el riesgo de cambios premalignos/malignos en los pólipos endometriales e investigar si algún parámetro clínico podría predecir los hallazgos histopatológicos de estas lesiones.

Material y métodos
Desde enero de 1995 hasta diciembre de 2006, los autores del estudio realizaron histeroscopia diagnóstica a todas las pacientes que de manera consecutiva fueron diagnosticadas clínicamente de pólipos endometriales y/o engrosamiento endometrial (? 5 mm) y/o hemorragia uterina anormal, obtuvieron un total de 1.242 pacientes con pólipos endometriales. Posteriormente les practicaron una resección histeroscópica del pólipo consiguiendo, a su vez, muestras endometriales junto a éste. Los pólipos fueron clasificados en benignos (atróficos, proliferativos, hiperplásicos e hiperplasia simple o compleja sin atipias), premalignos (hiperplasia con atipias) y malignos (lod que contenían un carcinoma). Las historias de estas mujeres fueron revisadas y se estudió la relación entre los datos clínicos recogidos y los resultados histopatológicos obtenidos.

Resultados
Se exponen en la tabla 1.

Se presentaron cambios premalignos o malignos en los pólipos endometriales en el 4,8% de las pacientes (60 casos). Cuando los autores analizaron las pacientes con cambios premalignos/malignos, hallaron que estos cambios eran más frecuentes en las mujeres mayores.

En este mismo sentido, observaron que la hipertensión arterial, la hemorragia uterina anormal y hallarse en la posmenopausia eran situaciones que se presentaban con mayor frecuencia en mujeres que tenían pólipos con cambios premalignos/malignos. De hecho, la mayoría de las pacientes que tenían pólipos con cambios premalignos/ malignos presentaba estas condiciones.

Los autores encuentran que las mujeres con pólipos endometriales y hemorragia uterina anormal tienen más riesgo de presentar cáncer que las que no presentan sangrado anormal, aunque de manera estadísticamente no significativa.

Ninguna de las otras variables consideradas (diabetes mellitus, uso de tamoxifeno o tratamiento hormonal sustitutivo) se relacionó de manera estadísticamente significativa con los cambios histopatológicos.

Tabla 1.Relación entre parámetros clínicos y resultados histológicos

Discusión
Los propios autores del estudio remarcan la importancia del gran número de casos incluidos en su estudio, con lo que sus datos, probablemente, se acerquen más a la realidad que los de otras series más pequeñas. Por tanto, la presencia de cambios premalignos/malignos en casi el 5% de las pacientes del estudio es un dato que debe tenerse muy en cuenta.

En el intento de hallar factores de riesgo fiables relacionados con los pólipos malignos, encuentran que la edad avanzada, el estado posmenopáusico, la hipertensión arterial y la presencia de hemorragia uterina anormal eran factores asociados a la premalignidad/malignidad de los pólipos endometriales, aunque en el caso de la hemorragia anormal, de manera no significativa. Estos hallazgos se corresponden con los observados por otros autores.

Ante la sorprendente falta de asociación entre presencia de sangrado anormal y pólipos premalignos/ malignos, los autores hipotetizan que esta situación podría estar relacionada con el diagnóstico temprano de los pólipos, que permitiría su resección antes de que pudieran empezar a sangrar.

Por otro lado, la falta de asociación entre tratamiento con tamoxifeno o tratamiento hormonal sustitutivo (factores de riesgo conocidos para el cáncer endometrial) podría estar relacionada con el bajo número de mujeres incluidas en el estudio que recibían estos tratamientos.

De esta forma, los autores acaban concluyendo que las pacientes mayores posmenopáusicas con hipertensión arterial y pólipos endometriales tienen un riesgo elevado de presentar cambios premalignos/malignos en ellos. Por lo tanto, con independencia de la clínica, en este tipo de pacientes se deben resecar los pólipos.

Crítica
El importante número de casos incluidos en el estudio permite que los datos presentados por los autores del artículo cobren mayor peso. Aun así, se echa en falta un estudio más exhaustivo de éstos, como un análisis estratificado de los resultados, para evitar los posibles factores de confusión o la influencia de unas variables sobre otras. Además, un análisis del riesgo para cada uno de los factores asociados habría sido muy útil para evaluar la magnitud de la influencia de cada una de las variables sobre la malignidad de los pólipos. Sin embargo, a pesar de la falta de más datos, sería prudente agilizar la resección de los pólipos en este tipo de pacientes.


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